lunes, 17 de abril de 2017

Ella es

Ella es la pequeña corazón de gigante
La que crea sonrisas cual dibujante,
La que mueve montañas con su semblante,
La que inspira versos a los poetas,
La que al sonreir cierra todas tus grietas.

Ella es el alma de la inocencia
La blanca paloma de la decencia,
La que al mirarte a tus temores silencia,
La que con su simpatía llena tu alma,
La que con sus presencia tus miedos calma.

Que decir de ella, si con solo una mirada
Con solo una sonrisa, un abrazo al alma,
Brinda paz, compasión y esperanza.
Porque su corazón un gran tesoro aguarda,
Que de a poco vaya rompiendo su coraza,
Y dejé ver su esencia más buscada
Por locos como uno que buscan sin cesar
Gente como ella que te hagan descansar.


lunes, 13 de marzo de 2017

Nostalgia y amor

Llegué al lugar un poco mas temprano de lo acordado. No era raro en mi la hiper puntualidad; era un defecto para algunos, una virtud para otros tantos. Yo simplemente me limitaba a ser yo mismo y patear. Era lo que había pensado, había mesas fuera del local para apreciar el hermoso decorado que la naturaleza presentaba en ese sitio, pero también había mesas dentro, casi como para resguardar un poco de intimidad y mantener entre pocos el momento que querías vivir. Me acerque al mesero, dije mi nombre para la reserva y poco a poco me fue llevando a nuestra mesa. Era afuera, naturalmente, ya que habíamos acordado de estar con los hermosos arbustos y flora que el lugar presentaba allí.

Me senté y me dispuse a pensar un poco en vos. Sabia que la puntualidad no era una cualidad que te caracterizara así que tenia tiempo para pensar... para pensarte. Me acuerdo el primer día que te vi, tímida, sentada en una silla tomando lo que tanto te había costado dejar. Me mirabas, desde lejos, casi como si no te importara ya mas nada. Tome un impulso de valentía y acudí a tu alma solloza para intentar de alguna manera sobreponerte a tu situación y ayudarte a sonreir un poco.

Buenas, ¿Me podría sentar un segundo por acá?ꟷTe dije mientras casi como si fuera una mención mas que una pregunta me depositaba en el asiento de al lado.

No veo por que no, esta noche no puede ser peor para miꟷ Me dijiste sin sacar la mirada a tu vaso de cerveza.

Me preguntaba justamente eso mientras te veía a la distanciaꟷDije intentando que sacaras la vista de aquella droga que te ataba.¿Hay algo en lo que pueda ayudarte para que descubras tu hermosa sonrisa esta noche?

¿Como sabes que tengo una hermosa sonrisa?ꟷ Al fin sacaste la vista del vaso y me miraste a los ojos directamente.

Ciertamente no lo se, pero creo que estoy a punto de descubrirlo.

Ese fue nuestro primer encuentro y desde allí hasta hoy hemos construido un hermoso camino juntos. Quizá fue una jugada del destino que nos pusiera en aquel bar ahogando las penas en cerveza. O quizá fuese algo mas, algo de circunstancia simplemente y una ligera suerte que me impulso a acercarme e intentar regatear una sonrisa tuya. Lo importante fue que sucedió sin mas. De ese bar nos fuimos a caminar por las calles, recorriendo un poco lo que la noche dejaba tras de si. Ruidos de sirenas, vagabundos pidiendo limosna mientras otros dormían sobre su cama de cartón, el silencio de oro para la creación de una historia como la nuestra. Es que necesitábamos de ese silencio un poco; el ruido nos había estado atormentando desde que pusimos el pie en aquel bar. Necesitábamos desconectarnos por un instante de nuestra vida y hacer un paréntesis a nuestra existencia. Lo particular, fue que decidimos hacerlo juntos y esa noche marcaría el principio del camino a nuestra maravillosa compañía posterior. 

Se estaba cumpliendo el recreo que me había tomado frente a tu espera, ya el trazo me quedaba corto para seguir recordándote, pero tuve el placer de ver que mientras volvía a la realidad, entrabas por la puerta del lugar. Vestida de rojo fuerte, tus rulos colgando frente a tu mejilla, la mirada perdida en el tiempo en que sentías que me habías hecho esperar mirabas para todos lados como si estuvieras buscando tu libertad. Hasta que por fin me miraste, sonreíste y viniste caminando hacia nuestra mesa. No podía pedir mas que verte venir hacia mi. Te sentaste, juntaste tus manos y me dijiste:

Perdón, lindo. Se me hizo tarde, ya me conoces. Espero que no te hayas aburrido en mi ausencia.

Para nadaꟷTe dije mientras sonreía picaramente.




viernes, 24 de febrero de 2017

Un tren a mi hogar

La gente pasaba delante mio. Sus mentes vagaban en los espacios del lugar, surcando sus pensamientos, inspeccionando donde estaba aquella persona que tanto habían deseado ver. Sus corazones gritaban al son de los sonidos metálicos de los trasportes. Se notaba la tensión en el ambiente; iban a reencontrarse después de un tiempo alejados. Quien sabrá cuanto tiempo, quizá unas semanas, quizá unos meses, quizá toda una vida. Lo único que era certero es que estaban a punto de escribir una historia nueva. Cada una de esas personas estaba esperando encontrarse con aquella persona que permitiría escribir un punto aparte y volver a reeditar la vida. 

Otras en cambio, estaban deseado tomar nuevos aires, desafiar a su destino y emprender un viaje para conocerse, empezar de cero y reencontrarse consigo mismo o con otra alma lejos de donde estábamos. Cada uno tenia una misión allí, un motivo por el cual estaba en aquella estación de tren. Mientras estaba sentado, leyendo el periódico del día de ayer, cansado ya de esperarte vi que tu tren estaba llegando. Mi corazón se acelero una vez mas, casi como aquel día en que te invite a salir por primera vez o parecido también al día en que te hable, tímidamente, con un rostro ruborizado como niño, para conocerte al fin. No nos veíamos hace un buen tiempo, nos había tocado la desgracia de encontrar trabajo separados, para sobrevivir, para solventar nuestro amor y crear un cierto tipo de estabilidad económica que nos permita vivir. Estábamos sacrificando algo preciado, algo hermoso que todas las parejas disfrutan. Estábamos sacrificando el placer de estar juntos y lo hacíamos porque nos amábamos. Sabíamos que iba a doler, que iba a costar, pero que íbamos a poder contra cualquier contratiempo. Es que nuestro amor era de lo mas puro; vivíamos a unas horas de distancia pero bastaba simplemente un tren para regresarnos a nuestro hogar.

Entre el humo del tabaco, las palomas que hacían su presencia como todos los días y el tumulto de gente que emocionaba salia al reencuentro de sus seres queridos, te vi. Lejos, allí en la distancia, caminabas y yo moría lentamente. Te amaba hasta cuando caminabas, cuando saludabas y cuando sonreías. Estabas mas hermosa que como te recordaba. Soltaste tus maletas y saliste a mi encuentro. Yo, petrificado, derramando una lagrima que contenía dentro suyo un alma agradecida y feliz, no pude mas que abrir los brazos para recibir aquella bala que impacto directamente en mi corazón. Nos abrazamos y fue eterno. Lo sabia, sabia que la distancia no iba a poder con nosotros. Me miraste, estabas de lo mas emocionada, y expresaste la frase que hasta hoy tengo en mi corazón resonando:

Que lindo es saber que basta solamente un tren para saber que volví a mi hogarꟷ.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Juntos por siempre

Quisiste que todo sea perfecto, habíamos planeado esto desde el primer momento en que nos vimos. Me miraste, casi con la dulzura de aquel primer día en el que comenzaba nuestra historia. Me dijiste al oído las palabras mas dulces, mas esperanzadoras, mas seductoras que un hombre puede escuchar

Todo va a estar bien ꟷ Con un espíritu de seguridad increíblemente admirable, me tomaste la mano y sin despegar tu mirada de mi alma, me besaste como nunca antes lo habías hecho.

Quien diría que ese día ya estábamos cerrando un vinculo, un pacto de amor increíblemente grande. Estábamos declarándonos eternos, haciendo el acuerdo sagrado para que quede constancia del amor que nos tenemos a la vista del mismísimo Dios. Aquel fue el día mas hermoso de nuestra historia, pero no termino allí. Fuimos atravesando dudas, inseguridades, desafíos que la vida nos estaba presentando para hacernos mas fuertes. Todo era para que nuestro amor se fortaleciera, para que reafirmemos la hermosa decisión de compartir una vida juntos.

Hemos adquirido miles, que digo miles, millones de logros juntos. Nuestra primera casa, nuestro primer auto, nuestras obras, mis pinturas y tus libros, nuestros hijos, posteriormente nuestro nieto. Que hermosas sonrisas que presentaban aquel día, ¿Te acordás? Cuando les dimos el cachorro para el cumpleaños. Esas sonrisas tan inocentes, llegados a este punto, uno las valora diferente. La inocencia de un niño, su delicadeza a la vez que su rudeza para desempeñarse en el mundo hacen una combinación que posteriormente la vida nos la va quitando y nos volvemos tímidos, miedosos. Nos encontramos con el miedo a la vida, a la muerte, al futuro y al pasado, que aunque ya pasó sigue atormentándonos, a la incertidumbre y hasta del amor. Si, por mas absurdo que parezca, le tememos al mejor sentimiento, aquel que desde niño se va fomentando tan sutilmente. Nos vamos quebrando, los años nos sacan el brillo de la espontaneidad y nos hacen presos de nosotros mismos, mi amor.

Ya estamos en la cuerda floja, en el ultimo suspiro. Quería que supieras que lamento no haber podido darte todo lo que vos me das, aquellos regalos vespertinos, aquellos pequeños detalles que fríamente fui aceptando, tu incondicional amor, tu paciencia extrema por mis delirios de pintor grandioso que lo único que hacían eran hacerme olvidar que la mejor obra la tenia frente a mis ojos todo este tiempo. Quiero que sepas que, desde aquel día en que nuestras vidas se unieron, mi amor por vos fue creciendo cada día mas y hoy no es la excepción. Me gustaría que sepas que jamas te voy a olvidar y aunque este hospital no sea el lugar mas romántico para decírtelo, te voy a amar por siempre. Nos volveremos a ver cuando despiertes y, si no es así, esperame que en un ratito estaré llegando y estaremos cumpliendo nuestra hermosa promesa. Juntos por siempre.



lunes, 30 de enero de 2017

Pequeña corazón de gigante

Desatanudos, inculcaste tu arte al cabo del poco tiempo de haberte encontrado. Sutil presencia de la mejor inocencia representada en un cuerpo, volátil y sincero. Abriste tus ojos y dejaste pasar tu brisa liberadora para que otros puedan usarla. Algunos lo aprovecharon otros te aprovecharon. Pero lo importante es que no te la quitaron. Aún la tenés, atesorada, resguardada en tus párpados. De vez en tanto, allí cuando desplegás esas maravillosas perlas verdes, se puede observar tu alma. Aquella que tímidamente hace su presencia y te envuelve en su dulzura, sutura tu andar y te permite descansar. 

Tierna compasiva, aun con tu poca estatura, posees un corazón de gigantes. Niña, que los años parecieran no pasar, guardas allí, en lo más profundo de tu ser, esa risa de chica, esa mentalidad inocente, y las lecciones de una mujer que ha luchado, que ha ganado y perdido, pero que no se ha rendido jamás. Luchadora, vencedora de la vida, me has enseñado el verdadero valor de un seguidor del altísimo. Tu corazón desborda sabiduría, desborda humildad y confianza en nuestro creador. Es que se nota, se hace visible, hay una conexión hermosa entre vos y aquel que dio su vida por todos. Eso es lo mejor que vi en vos y que aún veo cada vez que abrís tu boca, accionas de corazón y sonreís de manera maravillosa.

Doy gracias a la vida, no solo por conocerte sino por aprender caminando con tu presencia allí. No se si nuestra relación será duradera, ojalá que si, pero tú marca en mi será eterna. Cada vez que mire al cielo, cada vez que en mi vida algo se digne a zarandearme, tu nombre resonará en mi interior. Tu preciosa y achinada mirada estará presente en mi. Tu corazón será mi guía y sabré que, por más dura que sea la prueba, la respuesta será salir victoriosos. Alma de Dios, jamás dejes de brillar inocencia, jamás dejes de mostrarte, jamás dejes que nadie te robe tu hermosa sonrisa y no apagues el fuego que mantenés encendido dentro de vos. Pequeña corazón de gigante, nunca dejes de sonreír.



viernes, 27 de enero de 2017

Ángel dormido

Vivías de sonrisas, nos llenabas de ilusión.
Entrometida de la vida que apareciste sin razón.
Abrías los ojos y cargabas de alegría el ambiente,
Con tu sutil inocencia que se marchó precozmente.

Yaces bajo la alfombra de los que aun vivimos.
Tu recuerdo en nuestro corazón compartimos.
Porque un alma como la tuya, tierna y compasiva,
Sutura hasta las peores heridas, hermosa criatura.

Con pocos años de vida nos has enseñado
El verdadero valor de vivir siempre confiado
Porque hay manos que están para nosotros
Y que nunca jamás nos dejarán solos.

Duerme tranquila y no tengas pesadillas
Que cuando despiertes estaremos de rodillas,
Esperando para abrazarte, alma renacida.
Esto no es un adiós, es solo una despedida.
Porque pronto, muy pronto, estaremos contigo.
Nos volveremos a ver, ángel dormido.


miércoles, 25 de enero de 2017

A un café de distancia

Sabía que no era tarde cuando te vi entrar por aquella puerta ruidosa y alarmante. Estabas con el mismo brillo de siempre, rodeada de tu intensificada inocencia y tu adorable frescura de simpatía. Te sentaste frente a mi, pediste lo que tanto nos unía, y me miraste sonriendo. El sol acariciaba tu mejilla, la adoraba con respeto y sencillez. Tus ojos, encendidos con la luz que entraba por la ventana, se depositaron en los míos. Casi como si no sintiera nada, me anestesiaste el corazón; todo lo que necesitaba estaba allí, a un café de distancia. Abriste tus maravillosos labios y salieron gritos de esperanza y amor que cayeron directamente sobre mi alma, abrazándola, sintiéndola, tocándola. Me aseguraste que el tiempo se te había volado de la cabeza, que habías perdido la noción y que lamentabas no haber llegado antes. Que ingenua eras, te perdonaría mil veces que llegues tarde, si es que con solo verte mi alma descansa. No había nada que no pudiera perdonarte. 

Llego tu café, lo miraste con recelo, como quien duda de la buena calidad de su objeto. Después de inspeccionarlo del derecho al revés, te dispusiste a probar un sorbo, como buena catadora de cafés que eras. Tus labios se humedecieron al sabor de la vainilla y la crema espesa que en su interior atesoraba la cafeína que tanto buscábamos. Esperaste, casi como si fuera una eternidad, me miraste y sonreíste. 

ꟷ Nada mal Dijiste con receloꟷ. Podría haber sido mejor, hemos probado mejores. Quizá le puso demasiada canela, o la vainilla es la que no me convence. Realmente no lo se, pero bueno, uno mas para la lista.

Me miraste, tocaste mi mano, y me sonreíste como nunca antes lo habías hecho. Eramos felices, eramos realmente felices. Estábamos emprendiendo el viaje de nuestras vidas, probando cafés de todos lados del mundo. Este era de París, tal y como nos habían recomendado. Es que era algo que nos unía, nos mantenía con vida. Un café de por medio, mirarnos a los ojos, vivirnos lentamente saboreando a cada sorbo un poco de amor y esperanza. No podía creer que la vida me haya regalado este ansiado trofeo inmerecido. Sabíamos que nuestro lugar en el mundo era estando juntos, sea donde sea el lugar, sea donde sea el café. Vivíamos un amor a un café de distancia, pero juntos... Juntos hasta el final.