jueves, 31 de marzo de 2016

Crisis y movimiento

Circunstancias, momentos, recuerdos vividos de un ayer impregnados en una mirada. Esos ojos no hacían mas que expresar, a duras penas, que el pasado fue su momento de gloria, sus años dorados y, casi con una desgarradora nostalgia, teme colocar su dedo en su celular anunciando por una ultima vez que todo aquello ha terminado. Las dudas se hacen presentes en su mente, en su imaginario se anuncian fantasmas del ayer, sonrisas perdidas, tardes de invierno junto a él, mañanas de primavera de despertar pegados alma con alma. Por un momento sonríe al vivir esos recuerdos, pero pronto se acuerda que todo termino, que no habrá mas de aquello en lo que se sintió parte tanto tiempo; su hogar se estaba alejando para dar lugar a ser el hogar de otra persona, de otro ser vivo que se sacó la lotería de vivir junto a su alma. 

Debía ser fuerte, se repetía mientras secaba de sus ojos las lagrimas cargadas de una melancolía atroz. Presiona el botón y suspira sacando desde adentro todos los recuerdos vividos y casi como si su cuerpo esperara hasta ese momento para descansar plácidamente, desde sus cejas hasta su planta del pie, cae en un estado de relajación masiva. La carga de la relación era demasiada pesada para su ser, demasiado duro era su camino para ir con la relación a sus hombros. Quizá esta era la decisión correcta, quizá el adiós era la manera que tenia la vida de presentarle la oportunidad de poder crecer, de poder desarrollarse ella misma. No era una persona grande, tenia una vida entera por delante y creo que por un momento estos pensamientos que estaban dentro mio fueron directos hacia su mente. Guardó el celular en su mochila, se seco las lagrimas de sus hermosos ojos y por un instante asomo en su comisura izquierda una tibia sonrisa que en mili-segundos desapareció. 

Me dio tranquilidad verla en ese estado, sabia que por mas dura que haya sido aquella despedida, por mas difícil que haya sido su adiós, era para mejor. No conozco su relación, no se exactamente el motivo por el cual estaban terminando o si realmente estaban terminando, pero se exactamente que aquel mediodía de otoño una parte de su vida se cerró para dar lugar a un nuevo comienzo. Se notaba en su mirada, en su cuerpo, en la forma en la que se quedó dormida plácidamente frente a la ventana. Todo adiós tiene su dolor, pero también es un saludo a un nuevo comienzo, a una nueva forma de encarar la vida. Las crisis tienen esa característica particular, duelen pero siempre después de cada una de ellas viene un cambio, sea bueno o malo, el cambio hace que sigamos creciendo y la única manera que tenemos de crecer es a base de crisis. 

Se levanta de su asiento y camina hacia la puerta. Se baja pero deja algo dentro del colectivo. Deja su pasado y este no vuelve sino que sigue su rumbo; ella había decidido dar un paso adelante y me hizo bien saber que estaba relajada con su decisión. El colectivo siguió su rumbo y su vida también. Espero algún día poder volver a ver la pequeña mueca que se formo en su comisura izquierda pero esta vez en todo su rostro, reflejando que siempre la mejor decisión es seguir adelante.



No hay comentarios:

Publicar un comentario