lunes, 2 de mayo de 2016

Basta de silencio

Nacimos gritando pero vivimos en silencio.

Dejamos que las palabras se pierdan sin sentido en nuestros mas profundos rincones. Dejamos pasar oportunidades y deseos, pasiones y momentos; esfumándose se alejan los sentimientos que un día, casi como la lluvia empieza a desprender sus primeras gotas sorpresivas, hacen su aparición en nuestra vida y por temor... por el maldito temor dejamos que se difuminen en la nada misma. 

Somos hombres y mujeres de deseos, de corazones abiertos, de sentimientos encontrados entre el silencio con principios de seguridad y la jugada riesgosa de mostrar lo que hay adentro nuestro. Sabemos de censura, la usamos diariamente y sin dudarlo morimos de sobredosis de silencio.

Amores perdidos, pasiones sin explotar, cementerios de ideas y suicidios sin expectativas. Basta de callar, basta de matarnos con los silencios. Hablemos con el corazón en la boca, con los sentimientos a flor de piel y con abrazos interminables. Hablemos con llantos descontrolados, con besos que quitan el alma, con roces de manos e interminables miradas. Digámonos todo sin decir nada; saquemos al temor por la puerta y abramos las ventanas a la valentía de vivir una vida a pleno sentimiento. No mas amores difusos, no mas silencios mortales, abramos nuestro corazón a la vida y aprovechemos cada oportunidad. Al fin y al cabo de errores aprende el hombre y de arriesgar se trata el juego de la vida que, como bien dice el dicho, el que no arriesga no gana. 

Aunque arriesgar signifique morir, la muerte tendrá sentido porque el corazón ha hablado y al fin se lo ha escuchado. 


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