jueves, 8 de septiembre de 2016

Un camino juntos

Un corazón que encuentra un abrazo mas grande que el que cualquiera pudiera darle. Un descanso en un suelo tibio, cómodo y relajante. Miles de sensaciones distintas, miles de momentos distintos pero un solo objetivo por delante. La vida nos cruzó y nos unió en algo tan irrompible como el material mas fuerte de la naturaleza. Un vinculo de amor, respeto y sinceridad que el mundo jamás ha visto. Soy digno de poder contar con esto, de poder disfrutar de ser parte de este magnifico encuentro de almas. Somos personas distintas, seres diversos que se quieren aun cuando se han fallado el uno al otro, se han distanciado y olvidado tontamente en el transito de la vida. Ninguno de los dos seriamos lo que somos actualmente si nuestros caminos no se hubieran juntado; el cable a tierra es real y tiene nombre, es ella y a veces soy yo. 

Crecimos juntos, nos caímos muchas veces y nos ayudamos a levantar para seguir caminando. Una compañera de viaje como ella no abunda en la vida y admiro que desee todavía estar cerca de mí y me permita ver su mundo desde dentro. Nos entendemos a base de miradas, sentimientos, pasados y angustias de futuro. Disfrutamos de un presente a puras complicidades y logramos entendernos perfectamente. Ella es un tesoro que encontré un día pero que jamas desearía perder. Guardarla bien cerca de mi corazón fue y es un deseo que empecé a sentir a medida que la fui conociendo. Su impaciencia, su sencillez, su sensibilidad y su manera tan peculiar de moverse en la vida la caracterizan sin ninguna duda. Pero también su humildad, su manera tan maravillosa de brindar cariño y de hacerlo sentir a uno amado y respetado. Su garra y su lucha, una persona que ha tenido que enfrentar diversas situaciones de vida que poco tenían de fáciles y ha salido adelante, rompiendo barreras y miedos para ser la luchadora y victoriosa que es ahora mismo. Un gran ejemplo de que en la vida hay que pelear por lo que uno quiere y no rendirse ante las situaciones penosas que nos toquen para vivir.

Todavía tengo mucho que aprender de su esencia; espero poder disfrutar de su compañía muchos años mas. Espero también poder brindarle mi cariño y crear en ella un sentimiento similar al amor que le guardo dentro de mi corazón. No podría pedir más, solo que siga sonriendo por la eternidad, porque esa sonrisa, picara y espontanea, es lo que día a día me motiva a seguir adelante, a perseguir mis sueños y sentirme, como siempre me he sentido con ella, en donde debería estar. 


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