martes, 19 de abril de 2016

Hasta el final

Seguramente no soy lo mejor que te puede tocar en la vida. No soy perfecto, tengo defectos, como cualquiera. Soy vago por excelencia, procrastinador maestro y rara vez me acuerdo de las fechas. Mi timidez es algo que resalta siempre que comienza una nueva aventura, pero una vez entrada en ella desaparece para dar lugar a la confianza, que sin pedir permiso, irrumpe por todos los rincones de tu habitación. Dudo que alguna vez me veas exaltado, suelo estar tranquilo y calmado; la vida ya es suficientemente movida como para moverme sin sentido. Amo estar solo, pero también acompañado de buena gente. Tengo momentos de reflexión, momentos donde mi mente empieza a preguntarse banalidades y otras no tanto; necesito que me escuchen cuando se me ocurre algo y me gusta estar descalzo. Aprendo fácil de los errores y suelo recurrir al auxilio de un abrazo, aun cuando no haya motivos para hacerlo. Lloro con facilidad, cualquier cosa emotiva puede hacerme lagrimear, pero ojo, no siempre es de tristeza. Siempre tengo los pies fríos y es algo con lo que aprendí a vivir. No fumo, no me drogo ni tampoco tomo; las multitudes me agobian y siempre recurro a mi cuaderno cuando es necesario. Crecí en mi mundo y la soledad me enseño a quererme. 

La vida me demostró que hay momentos donde tengo que ser frío y otros donde tengo que aceptar la frialdad ajena. No intento demostrar nada, solo soy yo mismo y pateo para delante. Siempre tuve miedo de la gente, miedo a que me cuestionen o que me critiquen por ser quien soy, hasta que lo hicieron y no fue tan grave. Me gusta prender un incienso una vez al día, leer un libro mientras tomo mi café diario. Escribir es mi pasión y la única forma en la que encontré para expresarme sin cadenas en las manos. Mi historia me hizo quien soy y solo se la cuento a quienes de verdad me importan. Soy un loco del amor, ese sentimiento para mi es lo mejor que existe en la vida. Amo los gatos y sufrí la perdida de uno. Mi meta cada día es sonreir aunque cueste y darle buena onda a la vida cuando no se la tiene tan clara. 

No tengo mucho para ofrecerte, solo mis manos y una promesa. Prometo dar todo de mi, aun cuando la vida y el destino nos tiren en contra. Prometo ser el primero en decir perdón si es necesario y el primero en abrazarte si lo necesitás. Prometo regalarte mis poemas, mis escritos y mi vida. Mi corazón es lo único que puedo darte, ya que mi sonrisa me la robaste la primera vez que me viste. Prometo despertar tu pasión, ayudarte a volar y si me permitís volar junto a vos. Prometo amarte con locura, sorprenderte cuando sea necesario y valorar los detalles.

Esto es lo que soy, sin caretas ni pantallas, soy lo que soy, lo que fui y lo que seré. 
Soy tuyo, simplemente tuyo, hasta el final.