viernes, 27 de enero de 2017

Ángel dormido

Vivías de sonrisas, nos llenabas de ilusión.
Entrometida de la vida que apareciste sin razón.
Abrías los ojos y cargabas de alegría el ambiente,
Con tu sutil inocencia que se marchó precozmente.

Yaces bajo la alfombra de los que aun vivimos.
Tu recuerdo en nuestro corazón compartimos.
Porque un alma como la tuya, tierna y compasiva,
Sutura hasta las peores heridas, hermosa criatura.

Con pocos años de vida nos has enseñado
El verdadero valor de vivir siempre confiado
Porque hay manos que están para nosotros
Y que nunca jamás nos dejarán solos.

Duerme tranquila y no tengas pesadillas
Que cuando despiertes estaremos de rodillas,
Esperando para abrazarte, alma renacida.
Esto no es un adiós, es solo una despedida.
Porque pronto, muy pronto, estaremos contigo.
Nos volveremos a ver, ángel dormido.


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