lunes, 30 de enero de 2017

Pequeña corazón de gigante

Desatanudos, inculcaste tu arte al cabo del poco tiempo de haberte encontrado. Sutil presencia de la mejor inocencia representada en un cuerpo, volátil y sincero. Abriste tus ojos y dejaste pasar tu brisa liberadora para que otros puedan usarla. Algunos lo aprovecharon otros te aprovecharon. Pero lo importante es que no te la quitaron. Aún la tenés, atesorada, resguardada en tus párpados. De vez en tanto, allí cuando desplegás esas maravillosas perlas verdes, se puede observar tu alma. Aquella que tímidamente hace su presencia y te envuelve en su dulzura, sutura tu andar y te permite descansar. 

Tierna compasiva, aun con tu poca estatura, posees un corazón de gigantes. Niña, que los años parecieran no pasar, guardas allí, en lo más profundo de tu ser, esa risa de chica, esa mentalidad inocente, y las lecciones de una mujer que ha luchado, que ha ganado y perdido, pero que no se ha rendido jamás. Luchadora, vencedora de la vida, me has enseñado el verdadero valor de un seguidor del altísimo. Tu corazón desborda sabiduría, desborda humildad y confianza en nuestro creador. Es que se nota, se hace visible, hay una conexión hermosa entre vos y aquel que dio su vida por todos. Eso es lo mejor que vi en vos y que aún veo cada vez que abrís tu boca, accionas de corazón y sonreís de manera maravillosa.

Doy gracias a la vida, no solo por conocerte sino por aprender caminando con tu presencia allí. No se si nuestra relación será duradera, ojalá que si, pero tú marca en mi será eterna. Cada vez que mire al cielo, cada vez que en mi vida algo se digne a zarandearme, tu nombre resonará en mi interior. Tu preciosa y achinada mirada estará presente en mi. Tu corazón será mi guía y sabré que, por más dura que sea la prueba, la respuesta será salir victoriosos. Alma de Dios, jamás dejes de brillar inocencia, jamás dejes de mostrarte, jamás dejes que nadie te robe tu hermosa sonrisa y no apagues el fuego que mantenés encendido dentro de vos. Pequeña corazón de gigante, nunca dejes de sonreír.



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