viernes, 24 de febrero de 2017

Un tren a mi hogar

La gente pasaba delante mio. Sus mentes vagaban en los espacios del lugar, surcando sus pensamientos, inspeccionando donde estaba aquella persona que tanto habían deseado ver. Sus corazones gritaban al son de los sonidos metálicos de los trasportes. Se notaba la tensión en el ambiente; iban a reencontrarse después de un tiempo alejados. Quien sabrá cuanto tiempo, quizá unas semanas, quizá unos meses, quizá toda una vida. Lo único que era certero es que estaban a punto de escribir una historia nueva. Cada una de esas personas estaba esperando encontrarse con aquella persona que permitiría escribir un punto aparte y volver a reeditar la vida. 

Otras en cambio, estaban deseado tomar nuevos aires, desafiar a su destino y emprender un viaje para conocerse, empezar de cero y reencontrarse consigo mismo o con otra alma lejos de donde estábamos. Cada uno tenia una misión allí, un motivo por el cual estaba en aquella estación de tren. Mientras estaba sentado, leyendo el periódico del día de ayer, cansado ya de esperarte vi que tu tren estaba llegando. Mi corazón se acelero una vez mas, casi como aquel día en que te invite a salir por primera vez o parecido también al día en que te hable, tímidamente, con un rostro ruborizado como niño, para conocerte al fin. No nos veíamos hace un buen tiempo, nos había tocado la desgracia de encontrar trabajo separados, para sobrevivir, para solventar nuestro amor y crear un cierto tipo de estabilidad económica que nos permita vivir. Estábamos sacrificando algo preciado, algo hermoso que todas las parejas disfrutan. Estábamos sacrificando el placer de estar juntos y lo hacíamos porque nos amábamos. Sabíamos que iba a doler, que iba a costar, pero que íbamos a poder contra cualquier contratiempo. Es que nuestro amor era de lo mas puro; vivíamos a unas horas de distancia pero bastaba simplemente un tren para regresarnos a nuestro hogar.

Entre el humo del tabaco, las palomas que hacían su presencia como todos los días y el tumulto de gente que emocionaba salia al reencuentro de sus seres queridos, te vi. Lejos, allí en la distancia, caminabas y yo moría lentamente. Te amaba hasta cuando caminabas, cuando saludabas y cuando sonreías. Estabas mas hermosa que como te recordaba. Soltaste tus maletas y saliste a mi encuentro. Yo, petrificado, derramando una lagrima que contenía dentro suyo un alma agradecida y feliz, no pude mas que abrir los brazos para recibir aquella bala que impacto directamente en mi corazón. Nos abrazamos y fue eterno. Lo sabia, sabia que la distancia no iba a poder con nosotros. Me miraste, estabas de lo mas emocionada, y expresaste la frase que hasta hoy tengo en mi corazón resonando:

Que lindo es saber que basta solamente un tren para saber que volví a mi hogarꟷ.


No hay comentarios:

Publicar un comentario