lunes, 13 de marzo de 2017

Nostalgia y amor

Llegué al lugar un poco mas temprano de lo acordado. No era raro en mi la hiper puntualidad; era un defecto para algunos, una virtud para otros tantos. Yo simplemente me limitaba a ser yo mismo y patear. Era lo que había pensado, había mesas fuera del local para apreciar el hermoso decorado que la naturaleza presentaba en ese sitio, pero también había mesas dentro, casi como para resguardar un poco de intimidad y mantener entre pocos el momento que querías vivir. Me acerque al mesero, dije mi nombre para la reserva y poco a poco me fue llevando a nuestra mesa. Era afuera, naturalmente, ya que habíamos acordado de estar con los hermosos arbustos y flora que el lugar presentaba allí.

Me senté y me dispuse a pensar un poco en vos. Sabia que la puntualidad no era una cualidad que te caracterizara así que tenia tiempo para pensar... para pensarte. Me acuerdo el primer día que te vi, tímida, sentada en una silla tomando lo que tanto te había costado dejar. Me mirabas, desde lejos, casi como si no te importara ya mas nada. Tome un impulso de valentía y acudí a tu alma solloza para intentar de alguna manera sobreponerte a tu situación y ayudarte a sonreir un poco.

Buenas, ¿Me podría sentar un segundo por acá?ꟷTe dije mientras casi como si fuera una mención mas que una pregunta me depositaba en el asiento de al lado.

No veo por que no, esta noche no puede ser peor para miꟷ Me dijiste sin sacar la mirada a tu vaso de cerveza.

Me preguntaba justamente eso mientras te veía a la distanciaꟷDije intentando que sacaras la vista de aquella droga que te ataba.¿Hay algo en lo que pueda ayudarte para que descubras tu hermosa sonrisa esta noche?

¿Como sabes que tengo una hermosa sonrisa?ꟷ Al fin sacaste la vista del vaso y me miraste a los ojos directamente.

Ciertamente no lo se, pero creo que estoy a punto de descubrirlo.

Ese fue nuestro primer encuentro y desde allí hasta hoy hemos construido un hermoso camino juntos. Quizá fue una jugada del destino que nos pusiera en aquel bar ahogando las penas en cerveza. O quizá fuese algo mas, algo de circunstancia simplemente y una ligera suerte que me impulso a acercarme e intentar regatear una sonrisa tuya. Lo importante fue que sucedió sin mas. De ese bar nos fuimos a caminar por las calles, recorriendo un poco lo que la noche dejaba tras de si. Ruidos de sirenas, vagabundos pidiendo limosna mientras otros dormían sobre su cama de cartón, el silencio de oro para la creación de una historia como la nuestra. Es que necesitábamos de ese silencio un poco; el ruido nos había estado atormentando desde que pusimos el pie en aquel bar. Necesitábamos desconectarnos por un instante de nuestra vida y hacer un paréntesis a nuestra existencia. Lo particular, fue que decidimos hacerlo juntos y esa noche marcaría el principio del camino a nuestra maravillosa compañía posterior. 

Se estaba cumpliendo el recreo que me había tomado frente a tu espera, ya el trazo me quedaba corto para seguir recordándote, pero tuve el placer de ver que mientras volvía a la realidad, entrabas por la puerta del lugar. Vestida de rojo fuerte, tus rulos colgando frente a tu mejilla, la mirada perdida en el tiempo en que sentías que me habías hecho esperar mirabas para todos lados como si estuvieras buscando tu libertad. Hasta que por fin me miraste, sonreíste y viniste caminando hacia nuestra mesa. No podía pedir mas que verte venir hacia mi. Te sentaste, juntaste tus manos y me dijiste:

Perdón, lindo. Se me hizo tarde, ya me conoces. Espero que no te hayas aburrido en mi ausencia.

Para nadaꟷTe dije mientras sonreía picaramente.




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