jueves, 27 de abril de 2017

Fuente de seguridad

En todo este desorden lo único que tengo seguro sos vos. Cuando mi vida empieza a tambalear, cuando lo que creía cierto resulta desechado o quebradizo, cuando las dudas inundan el sentido y el miedo se apodera de mi corazón, lo único que tengo seguro sos vos.

Te miro, veo en tus ojos tu alma, plácida y hermosa, paciente y grandiosa. Me sonreís, como si todos mis males fueran simplemente obra de mi imaginación, como si exagerar fuera lo que hice todo este tiempo y quizá estas en lo cierto, pero lo verdadero es que estás frente a mi y mi ansiedad se desvanece. Se pierde entre el viento y la marea, entre los vaivenes de una vida tormentosa. Me miras y entiendo que todo va a estar bien, que hay momentos en los que el destino decide ser misericordioso y me muestra un poco de su gracia. Te tengo frente a mi, tus manos acarician mi rostro y lo único que puedo hacer es desvanecerme frente a vos, unirme en un abrazo al alma y llorar como nunca antes lloré en mi vida. Mis penas caen en tu hombro, en tu pecho reposa mi cabeza maquinadora y mi corazón se enciende de a poco. Tus manos aprietan mi espalda, te acercas lentamente a mi oído y me decís que me querés. En ese instante vuelvo a tener el color que siempre tuve, levantó mi frente de tu pecho, con tus dulces manos secas mis lágrimas y me besas apasionadamente, como si aquel beso fuera el sello a mi angustia. 

Pronto empiezo a creer de nuevo en la paz, en la vida y entiendo que lo único seguro en esta vida es el amor que siento por vos porque, hermosa mía, nadie en esta vida te va a amar como lo hace alguien que encuentra esa paz en tu alma, esa esencia tan maravillosa en tus ser y esa felicidad desmedida cuando entiendo que a tu lado quiero estar para toda la vida.


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