jueves, 27 de abril de 2017

Salto de valentía

Quizá a veces sea más simple de lo que pensamos. Nos enroscamos en pequeñas situaciones donde la mente termina siendo la protagonista de la escena y en verdad el que tiene que serlo es el corazón. Porque no se ama si no es de corazón, con sinceridad y simpleza. Amamos cuando actuamos siendo honestos con nosotros mismos o mejor dicho, siendo nosotros mismos. No hay consejo más grande, no hay fórmula más efectiva que ser uno mismo siempre. Porque allí se encuentra la verdadera esencia de la vida, en que dos almas sinceras se unan y se junten en un lazo de amor verdadero. Cuando dos corazones deciden saltar del pecho, ansiosamente, para abrazar al otro.

El amor no es un juego de tiro y recibo, el amor es dar sin esperar recibir pero sabiendo que algún día, todo aquello que damos se convertirá en un ciclo y esa persona que valore lo que realmente sos, te hará feliz. No importa cuántas cicatrices tenga tu corazón, cuántas dudas haya en tu mente, cuando tristeza haya en tu pasado, lo importante es saber seguir confiando en el amor. En ese sentimiento tan increíble que sana y hiere a veces, que nos hace soñar pero también llorar. Y todo comienza amándose a uno mismo, porque no se puede amar a otro si uno no está conforme con quien es. 

Las lágrimas que hoy podemos soltar no se comparan con la felicidad otorgada cuando encontramos la sinceridad del amor, la alegría de ser uno siendo dos, la simpleza de saber que cuando nos caemos siempre, pero siempre va a estar el otro para levantarnos, aún cuando la caída sea extrema. El amor no es un juego, es una decisión de valentía. Se necesita valor para ser uno mismo sin importar lo que digan, se necesita valor para sonreír cuando las cosas no salen como lo esperábamos pero sobre todas las cosas se necesita valor para dar tu corazón sin importar que hagan con el, porque de eso se trata esto, de eso se trata el amor... Es un salto de valentía.


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