martes, 15 de agosto de 2017

Infinito

Simplemente era y eso bastaba.

Me miraba, bajaba la vista y la volvía a subir. Se acomodaba el pelo en la oreja y sonreía tímidamente. El sol hacía que sus ojos se achicaran pero engrandecía la mezcla de amarillo y verde de su mirada.  Son de esas miradas que atacan directamente al corazón, lo abrazan y no lo dejan escapar. Su respiración empezaba a acelerarse, sabia que algo estaba por llegar. Movía sus dedos, se le notaban los nervios. Con su mano libre tomo de su mano nerviosa y, cruzando los dedos, la resguardo en su vientre. Sus mejillas empezaron a ruborizarse y eso la hacia mas hermosa de lo que era. 

La miro, nos miramos, nuestras almas se miran, se abrazan y se funden. Me acerco lentamente, corro de su rostro un atrevido mechón de pelo que impedía lo que ya estaba escrito. El mundo lo sabía, todas y cada una de las personas que estaban ahí sabían lo que estaba por llegar. Un momento crucial en la vida de ambos, un antes y un después en su historia. Acaricio su mentón, subo hasta llegar hasta su oreja y, en un salto de valentía, la beso. 

Miles y miles de sensaciones empiezan a aflorar. Al instante cerramos los ojos y nos disponemos a olvidarnos del mundo por un momento y volar. Eramos uno, eramos infinito. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Tan simple y tan complejo

Te tengo en mente, te siento y a la vez no estas. Me desgarro por mantener en silencio lo que el corazón, cansado y penoso, angustia poder sacar a relucir. Es que me desvivo desde el momento en que mis ojos depositaron su mirada en tu alma. Sentirte frente a mi fue lo mas fuerte que me paso en esta vida y siento que si no te lo digo, si no te explico que en mi hay un completo desastre de sentimientos, siento que jamas lo sabrás. 

No soy la mejor persona simulando u ocultando sentimientos. Creo que es evidente que, mientras mas hablamos, mientas mas nos conectamos, mi corazón te muestra pequeñas pruebas de este loco sentimiento en mi ser. Pero me desgarra el silencio, me hace mal pensar que hay una posibilidad de escribir una historia juntos, de que podamos conectar nuestras almas, sentirnos uno y disfrutar de esta vida de a dos. Tu locura, tu simpatía, tu inocencia y tu delicadeza, robaron mi corazón. 

Pero acá sigo, censurando. Si algún día me animo a decirte que me gustas, quiero que sepas que fue por una lucha interna muy fuerte. No fue simplemente por decir esas dos palabras tan simples y a la vez tan complejas. Fue porque decidí que valía la pena el riesgo. Decidí que valía la pena arriesgar lo que tenemos por algo mas, por un premio mayor. Pero si de nuevo me encuentro frente al silencio, quiero dejar por escrito que sos la persona mas hermosa que conocí y que, tan simple y tan complejo, me gustas.